El hombre de la Suite Assise está sentado, inmóvil pero presente, consciente, sereno y confiado. Tiene la voluntad de detenerse y reflexionar para detener la tormenta que se avecina; todo sucede en el universo de su cabeza. Está gestando, con el mayor de los enfoques, las ideas que luego guiarán sus acciones. Es un momento trascendente.
Representa la aparente contradicción que supone estar quieto pero correr con el pensamiento. Toda la serie es un tema fijo, único y limitado. De estos límites surge la libertad de utilizar la Suite Assise como lenguaje y no como tema, algo que se aprendió en la creación de Meninas Feas. Es el ejercicio de profundizar sistemáticamente para llegar a algo nuevo.
Es fácil distinguir dos corrientes en la Suite Assise. Los dibujos nacen del lado más cerebral y racional, son más estáticos, algo pesimistas y crudos. De este primer grupo surge un segundo más vivo, más alegre y posiblemente más superficial. El segundo no podría existir sin el primero aunque sean opuestos. De nuevo es la expresión de la contradicción lo que caracteriza a esta serie.